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22 DE OCTUBRE, DÍA NACIONAL DEL DERECHO A LA IDENTIDAD

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El terror desencadenado por la Junta Militar durante el terrorismo de Estado (1976-1983) que asoló nuestro país tuvo un ingrediente nunca visto en la historial mundial de los regimenes totalitarios: el secuestro y la desaparición de niños. El número de secuestros de niños y de jóvenes embarazadas, el funcionamiento de maternidades clandestinas, la existencia de listas de familias de militares en “espera” de un nacimiento y las declaraciones de los mismos militares demuestran la existencia de este plan sistemático de apropiación de niños.

Los infantes secuestrados fueron apropiados por personal militar o abandonados en hospitales u orfanatos como seres sin nombre ni historia personal. Se les robó la identidad y se condenó a familias enteras a una búsqueda desesperada que en muchos casos continúa hasta el día de hoy.

Se calcula que alrededor quinientos infantes fueron secuestrados con sus padres o nacieron en los centros clandestinos de detención donde fueron llevadas las jóvenes embarazadas. Los niños secuestrados fueron apropiados por personal militar o abandonados en hospitales u orfanatos como seres sin nombre ni historia personal. Se les robó la identidad y se condenó a familias enteras a una búsqueda desesperada que en muchos casos continúa hasta el día de hoy.

LA NEGACIÓN DE LA IDENTIDAD

El robo de niños perseguía un efecto multiplicador del terror en la población, un “castigo ejemplificador” para las  “familias subversivas” y el secreto del crimen. También se buscaba evitar el “contagio familiar” al separar a los secuestrados de sus familias consanguíneas y entregarlos a “familias puras”; gente partidaria de la dictadura, en las antípodas ideológicas de los padres de los menores secuestrados.  Julio Nosiglia, en su libro “Botín de Guerra”, sobre la lucha de las Abuelas de plaza de Mayo por la restitución de sus nietos, afirma al respecto: La institucionalización de esa práctica, más allá de su inhumana crueldad, significó en los hechos una real vuelta a la esclavitud, que en la Argentina fue abolida por la Asamblea de 1813: en aquellos años, el amo era dueño del esclavo y de sus frutos y disponía de la vida y de la muerte de los mismos. Con el apoderamiento por la fuerza de los chicos y madres embarazadas, con el reparto de los nacidos en cautiverio, se borró de un sablazo más de 150 años de dignidad humana, porque al sustraer a esas criaturas su historia personal, su pasado y su familia, no se los convirtió en otra cosa que en esclavos”.

La negación de la identidad es la negación de la historia. Una historia muy particular: una historia política, porque es la negación de la ideología de los padres, y también de una actitud de los padres hacia los hijos; se les dice que fueron abandonados cuando en realidad no es así. En determinados casos, la contradicción se agudiza al máximo nivel de perversión: la persona que se apropió a los chicos es la misma que mató a sus padres, o sabe quién lo hizo, o colaboró de alguna manera con el crimen.

ABUELAS DE PLAZA DE MAYO

Si bien la constitución de  Abuelas no tuvo un momento preciso ni un acto formal, se toma como fecha de su creación el 22 de octubre de 1977. Aquel día doce mujeres madres que asistían a Plaza de Mayo para reclamar por sus hijos se reunieron para buscar a sus nietos. Se bautizaron “Abuelas Argentinas con Nietitos Desaparecidos”, más tarde “Abuelas de Plaza de Mayo”. Aisladas y en peligro iniciaban una lucha que continua en la actualidad, con más de un centenar de jóvenes rescatados de la mentira de vivir con una identidad falsa.

Año tras año las Abuelas de Plaza de Mayo organizaron campañas para difundir la temática y acompañar a los jóvenes con dudas sobre su identidad, con el objetivo de que puedan encontrar su verdadero origen pero también con el propósito de reconstruir la memoria colectiva. En estos 37 años de dramática búsqueda desde aquel 22 de octubre de 1977 las Abuelas han logrado restituir en su verdadera identidad a 115 niños /jóvenes de una lista tentativa de 500 casos de apropiaciones, exigiendo castigo a todos los responsables para que nunca más se repita tan terrible violación de un derecho tan elemental como el de la Identidad.

Con el fin de localizar los niños desaparecidos Abuelas de Plaza de Mayo en la actualidad trabaja en cuatro niveles: denuncias y reclamos ante las autoridades gubernamentales, nacionales e internacionales, presentaciones ante la Justicia, solicitudes de colaboración dirigida al pueblo en general y pesquisas o investigaciones personales

EL CHACO

Pedro Nadal, Martín Amarilla Molfino, y Jorge Guillermo Goya Martínez Aranda, son los tres casos de restituciones de identidad vinculados con el Chaco, luego de años de búsqueda por parte de sus familiares, Abuelas de Plaza de Mayo y la Red por la Identidad del Chaco.

Sin embargo aún persisten apropiaciones de hijos de desaparecidos todavía sin resolver relacionados con nuestra provincia. Se trata de los casos de Cristina Vera- Eduardo Chirino (– niño/a que debió nacer entre marzo y mayo de 1978), Ana Rubel – Hugo Castro (niño que nació en junio de 1977), Mónica García – José Fote( niño/a que debió nacer en dic 1977- enero 1978),  Ana María Baravalle-  Julio César Galizzi  (niño/a que debió nacer entre diciembre 1976 y enero de 1977) y Rosa Nusbaum – Mariano Iturriza  (niño/a que debió nacer entre noviembre y diciembre de 1977).

El Registro Único de la Verdad (área Identidad) de la Comisión Provincial por la Memoria Chaco (CPM) se encarga de la atención de consultas de personas que tengan dudas sobre su identidad producto del plan sistemático de apropiación de los hijos e hijas de muchos de los militantes perseguidos por el terrorismo de estado. Se atienden consultas a interesados de lunes a viernes de 10.00 a 12.00. Teléfono: (0362) 4453222 -Correo electrónico: identidadchaco@gmail.com. La  Red por la Identidad- Chaco es uno de los organismos de Derechos Humanos que integra la CPM y colabora con la Asociación Abuelas de Plaza de Mayo para  encontrar a sus nietos y por defender el derecho a la identidad que aún hoy, en muchos casos, sigue siendo vulnerado.

 

 

 

 

 

 

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Comisión Provincial por la Memoria | Desarrollo: Juan Facundo Uferer Ferreyra