| JUEVES 30 DE SEPTIEMBRE DE 2010

(Causa Masacre de Margarita Belén – día 30)

 

Macizo, pelo cortado al ras, gruesos bigotes y una mirada marcial. 64 años. No hace falta mucha imaginación para sacarle la ficha: policía federal. De los hechos que investiga la causa se enteró por la radio. Era íntimo amigo de Ruíz Pío Villasuso, y estuvo con él cuando lo apuñalaron de muerte tres veces durante un asado en un campo de General San Martín.

Este sargento (RE) de la Policía Federal en Corrientes integraba la custodia del General Cristino Nicolaides, jefe de la Séptima Brigada de Infantería con asiento en Corrientes, la máxima autoridad militar en el Nordeste. Camino no tuvo trato ni cercanía con Nicolaides; custodiaba al general en el trayecto de Santa Ana a la sede del Comando, y también a su familia.
Como fue propuesto por la defensa, el doctor Pujol inauguró la ronda de preguntas. Le preguntó si recordaba haber declarado con anterioridad y ante la respuesta negativa del testigo, insistió: “¿No recuerda haber denunciado la sustracción de unos papeles?”.
Camino reconoció entonces una citación por una denuncia de Villasuso, de quien era muy amigo, pero alegó que eran muchos los años que habían pasado y que no recordaba nada más del asunto. Dijo que como todo el mundo lo veía siempre en compañía de “Ucho”, le endilgaban a él muchas de las acciones de Villasuso… La respuesta no convenció al tribunal, por lo cual la jueza Yunnes le advirtió que se encontraba bajo juramento y lo intimó a que hiciera memoria, y contestara cuál era el motivo de la citación. “Denunció a la policía del Chaco”, concedió entonces el policía retirado.
En ese momento, desde la defensa se informó que integra la documental de la causa una declaración de Camino ante un teniente coronel de apellido Meza en sede de instrucción militar y se le pidió que reconociera la firma. El Tribunal decidió dejar el tramite para después de finalizado el cuestionario de las partes.
Continuó Bosch, por la querella: “¿El señor Villasuso le hizo algún comentario que confirme o desmienta lo que usted escuchó por la radio?”.
Camino respondió que “lo de Margarita Belén era de público conocimiento” y que “Ucho” acusaba a “Thomas, Manader y a la Policía del Chaco”. Después de mucha insistencia por parte de la querella, el testigo relató que Villasuso decía que no había sido un enfrentamiento.
Luego dio una descripción de su amigo: “Ucho era peronista y trabajaba con nosotros en la Juventud; su papá había sido ministro”. Relató que en 1976 Villasuso era un “playboy, corría carreras de autos, y él solventaba los gastos”. Nominalmente, su trabajo era la Dirección del Servicio Nacional de Chagas.
Ruiz Villasuso militó en el peronismo y fue procesado por contrabando después del golpe de 1955. Según su versión del 13 de diciembre de 1976, lo ocurrido no fue un enfrentamiento sino un asesinato colectivo de detenidos políticos, con participación de militares y policías.
Sobre los últimos años de su amigo dijo que para ese tiempo “Ucho vivía intoxicado todo el día, desayunaba tres medidas de whisky, tenía un día fresco y cinco mal”. Sin que a nadie se le ocurriera preguntarle si estuvo presente cuando Villasuso fue apuñalado, Camino manifestó: “Cuando le pegan la puñalada estaba en total estado de ebriedad”. Relató que estaba un grupo grande de personas en el casco de una estancia de Villasuso, a 35 kilómetros de General San Martín, y de pronto apareció un policía de civil en una bicicleta. Cuando Villasuso se entera de que el recién llegado era un policía pega un salto y lo encara diciéndole que estaba invadiendo su domicilio.
Entonces el policía lo apuñala en la boca del estómago. Villasuso se dobla de dolor y su atacante lo apuñala dos veces más, de costado. Camino refirió los hechos acompañando el relato con gestos de su cara y movimientos y poses de su cuerpo. “Ucho estaba tomando desde las cinco de la mañana; por los agujeros le salían pedazos de asado y vino”, precisó, y varios en la sala arquearon las cejas. La jueza Yunnes torció la cara a un lado en un ademán de sorpresa y rechazo. Varios fueron tentados por el humor negro al ver la representación del testigo, inclinado y tomándose la barriga con una mano mientras con la otra intentaba atrapar un pedazo de tripa invisible.
Desde la fiscalía le preguntaron a Camino si su amigo había manifestado deseos de declarar ante la Comisión Investigadora de Derechos Humanos antes del ataque. Camino respondió afirmativamente: “Él quería denunciar los abusos y las cosas turbias que pasaban con la Policía del Chaco, que estaba enemistada con él”. Según el testigo, Villasuso decía que la policía chaqueña le había “plantado” un paquete de dólares falsos para inventarle una causa, en 1979.
Al final de su declaración, Camino reconoció su firma, pero dijo no recordar lo que había declarado en esa oportunidad. Ese fue el final de su testimonio, y de la audiencia, que pasó a cuarto intermedio hasta el miércoles 6 de octubre.

 

(Causa Masacre de Margarita Belén día 30)

El exdetenido político Rodolfo Bustamante estuvo detenido en la Brigada de Investigaciones entre fines de septiembre y los primeros días de diciembre, cuando lo trasladaron a la Alcaidía.

El “Rodo Bustamente” y su familia siempre acompañan los actos de conmemoración de la Masacre de Margarita durante la tradicional vigilia del 12 de diciembre y en el acto en el monumento en la Ruta 11. Para la ocasión, su mujer y sus hijos presenciaron su testimonio.
Bustamante sufrió un accidente cerebro-vascular hace un tiempo, pero el percance no le hizo mella a su testimonio y logró sobrellevar la declaración con entereza. Relató la paliza que sufrieron los detenidos políticos en el comedor de la cárcel y describió el estado de Carlos Zamudio. “Fue muy doloroso, teníamos vínculos políticos, pero lo más fuerte era la amistad; recuerdo la figura de Carlitos totalmente desarticulado, creo que le tenían mucho odio, porque al que más le dieron fue a él”, precisó.
Sin embargo, lo más importante de su declaración ocurrió en la Brigada: Bustamante contó que allí vio a Eduardo “Lalo” Fernández, militante desaparecido en el Chaco en los últimos meses de 1976, y quien se sospecha puede haber integrado el grupo de asesinados en la Masacre. El dato es de suma trascendencia para confirmar o desechar la hipótesis. El hijo de Lalo, Juan Carlos Fernández, coordinador del RUV e integrante de la agrupación H.I.J.O.S. también se encontraba presente en la sala. Cuando finalizó su testimonio, Rodolfo Bustamante salió de la audiencia contento, con la sensación de haber cumplido, y se estrechó en un abrazo con su esposa María del Carmen y sus dos hijos, Eduardo y Mario. 

EDUARDO “LALO” FERNÁNDEZ

Lalo Fernández nació el 27 de diciembre de 1954 en Córdoba y creció en Goya, Corrientes. Fue un militante del peronismo desde su adolescencia y en 1973 formó la Juventud Peronista. En 1975 Eduardo se casó con Gladis Hanke, “Beby”, una joven oriunda de Bella Vista, también militante de la Juventud Peronista. Con el inicio de la dictadura en el 76, Eduardo pasó a la clandestinidad. Viajó a Corrientes y luego al Chaco. La esposa de Raúl Caire (asesinado en la Masacre de Margarita Belén) lo vio en Resistencia a principios de noviembre de 1976. Por la fecha de su desaparición es válido suponer que Eduardo sea uno de los militantes caídos en la Masacre de Margarita Belén todavía no identificados (Fuente: REGISTRO ÚNICO POR LA VERDAD).

 

 

Se realizó el jueves treinta de septiembre el trigésimo día de audiencias de la causa que investiga la Masacre de Margarita Belén, con la declaración de tres testigos: un exsoldado, un expolicía y un exdetenido. La causa pasa a cuarto intermedio hasta el 6 de octubre.

Por Gonzalo Torres
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