| Causa Masacre de Margarita Belén día 22

Miguel Nieva, del Equipo Argentino de Antropología Forense, describió cómo habrían sido asesinados dos de los fusilados en la Masacre: disparo en la nuca desde arriba a muy corta distancia. También declararon seis testigos de la defensa. Hoy entregan los restos de Luis Díaz, masacrado identificado en 2005.

Por Gonzalo Torres

Fue una jornada agotadora al mango, con declaraciones de siete testigos (uno por la querella y los restantes por la defensa) que ganó interés a medida que avanzaba y terminó pasadas las 15 de la tarde. El protagonismo lo tuvo el trabajo realizado por el Equipo Argentino de Antropología Forense desde el año 2005 a la fecha para la identificación de los cuerpos nn de militantes asesinados en la Masacre de Margarita Belén.
Primero, un enfermero convocado al regimiento de La Liguria a realizar pericias forenses a un grupo de cuerpos de asesinados y un suboficial encargado de reparar el camión acribillado el 13 de diciembre declararon que no vieron, ni oyeron, ni preguntaron, ni quisieron saber nada.
Después, cuatro peritos de la Defensa deslizaron tímidamente sus críticas al trabajo del EEAF. Justamente, en el final estuvo lo mejor: el licenciado en criminalística Miguel Nieva, del EAAF, realizó una exposición contundente y sin fisuras, y explicó las etapas del trabajo de investigación, exhumación y análisis de los restos óseos pertenecientes a cinco asesinados en la Masacre de Margarita Belén: Carlos Zamudio, Emma Cabral, , Luis Díaz, Alcides Bosch y Carlos Duarte. El primero presentaba “una fractura de fémur izquierdo al momento de la muerte” y los dos últimos “orificios de bala en el cráneo, con una trayectoria desde atrás hacia adelante y de arriba hacia abajo”.
Hubo además escenas de pugilato verbal entre las partes, que hicieron la delicia del público presente. “Están muy belicosos”, describió la jueza Yunnes, aguantándose la risa, durante uno de los choques entre Querella y Defensa.
Hoy a las 12:00 en la sede del Tribunal Oral Federal serán entregados los restos de Luis Díaz a su familia. Acto seguido, será velado en la casa de sepelios Edymar en calle Güemes. A las 16:30 se realizará frente a la Casa por la Memoria (Ex Brigada de Investigaciones (Centro Clandestino de Detención)” un acto de homenaje antes de su inhumación en el cementerio, 34 años después de su asesinato.

Miguel Nieva, del Equipo Argentino de Antropología Forense EAAF

Miguel Nieva, perito forense oficial, integrante del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF). Claro y preciso desarrolló su exposición con un power point y después contestó preguntas del Tribunal y las partes sobre su trabajo en octubre de 2005 y años posteriores.
Describió el estado de los cuerpos de Emma Cabral, Luis Díaz, Carlos Duarte (este último caso con una pericia realizada en julio de 2010) Carlos Zamudio y Alcides Bosch.
Explicó el estado de los restos óseos y los distintos rastros de las heridas que encontró en ellos. Después de la exhumación se realizaron análisis en laboratorio: placas de radiografía y estudios de odontología, entre otros exámenes.
En el caso de Luis Díaz se encontraron con un esqueleto muy degradado por el paso el tiempo, por lo cual no pudieron constatar lesiones. Las de Carlos Duarte y Alcides Bosch presentaban el cráneo con orificios compatibles con el ingreso de un proyectil. Pudo reconstruirse la trayectoria, lo cual develó que ambos fueron ejecutados desde atrás y a muy corta distancia. “Este tipo de lesiones, producto de ejecuciones, es típica en las exhumaciones que realizamos en el EAAF” contó Nieva.
Zamudio tenía una fractura perimortem en el fémur izquierdo. Este tipo de lesiones se producen en el momento circundante a la muerte, antes, o muy poco después. El golpe tiene que haber venido desde adelante, se descarta que haya sido originada por un proyectil, y devela mucha energía” precisó.
Resaltó que no hubo mayores inconvenientes en el trabajo de campo con los peritos acercados por los imputados. Miguel Nieva es licenciado en criminalística y forma parte del EEAF desde hace más de 15 años. Trabajó en casos de crímenes de lesa humanidad de la última dictadura cívico militar junto con Juzgados de Resistencia, Sáenz Peña, Santa Fe, Bahía Blanca entre otros. En el exterior, colaboró en Kosovo, Colombia, Paraguay, y Bolivia. Es docente en Rosario y en la UBA en la carrera de posgrado de Medicina Legal.
En cuanto al protocolo que se sigue en los trabajos de exhumación afirmó:” Hacemos un trabajo científico, el protocolo señala la metodología a seguir, pero hay que adaptarse a las distintas condiciones de trabajo”.En cuanto a la función de un geólogo opinó que su utilidad en el caso en cuestión es casi nula, “sirve para localizar sepulturas clandestinas, pero en una exhumación no tiene mucho sentido”.
La de-construcción de la Masacre; donde hubo asesinato y ocultamiento de los cuerpos de las víctimas, lograr la identificación, devolverle el nombre y la historia personal a esos restos, donde hubo la mentira del enfrentamiento, probar la verdad histórica y develar las ejecuciones sumarias de un tiro en la nuca a personas indefensas y apaleadas por la tortura. Y entonces sí; el desaparecido que vuelve, aparece, y se cumple su derecho a una tumba sobre la tierra.

Eusebio Rodolfo Gómez, el enfermero

El hombre fue dubitativo desde el vamos: “Creo que trabajaba en Sanidad Policial el 13 de diciembre de 1976”, arrancó. Era enfermero y secretario personal del doctor Saénz, el médico que realizó una serie de pericias a una decena de cadáveres en el Regimiento de La Liguria. “No sé absolutamente nada”, dijo y explicó que se quedó en el patio de armas, sin penetrar en los galpones donde estaban los cuerpos. Preocupado, aclaró: “No participé en nada. Soy diácono, me enseñaron a vivir en paz y a decir la verdad”. Sin embargo negó saber o haber visto algo de interés para develar la verdad de los hechos. Por declaraciones suyas anteriores pudo saberse que en el libro de registro de Sanidad aparecen asentada dos visitas al Regimiento, una con Sáenz y el enfermero Blas Verón ( cuando declaró dijo no recordad si había estado Gómez) y otra, más temprano, con el médico de la Policía, imputado en la Causa Caballero 2 y testigo fallido Héctor Grillo.
Cuando se le leyó la declaración el testigo dijo no reconocer su firma.
Hacía el final, manifestó: “Nunca entré al Regimiento, gracias a Dios”.

Jorge Alfonso, el militar

Militar retirado de 74 años, es suboficial mayor. En 1976 se encargaba de la columna de automotores de la Compañía de Comunicaciones 7, bajo las órdenes del Mayor Athos Rennes. Con los hombros caídos y cierto desgano, respondió preguntas y contó lo poco que sabe: después del 13 de diciembre le entregan un camión 11.14, lavado, sin toldo, con el costado izquierdo averiado por una balacera y un parabrisas o una puerta destrozada. Lo arregló y lo pintó. “Me dijeron que habían atacado la columna”. Es todo lo que sabe. Nunca preguntó nada más al respecto. Recordó la existencia de una ambulancia Unimog y contó que el parque automotor quedaba cerrado en su ausencia. “La llave la tenía yo, y el duplicado estaba en el despacho de Rennes”.

Los peritos

Más papistas que el Papa, atacaron el trabajo realizado por el EAAF de forma solapada, objetando formalismos o diferencias de criterio para impugnar la validez de las muestras; eso manifestando siempre su intención de dar con los desaparecidos asesinados en la Masacre.

Elvira Venthey en 2005 fue auxiliar de campo, en 2006 perito de parte. “Tuvimos escasa participación”, se quejó. Reconoció que era el Juez (Skidelsky) de la causa el que dirigía los trabajos. Preguntada por si había realizado un informe en disidencia dijo que no, que la hicieron constatar en el informe final. En este momento el testimonio de la testigo se vuelve confuso: primero desliza que no se le habría permitido dejar constancia de sus críticas en el informe final, después afirma que el que instruía la causa era el fiscal Auat, visiblemente nerviosa. Entonces el Fiscal Wiels Pinto, solicita que se le recuerde a la testigo el 275 ( estipula prisión de un mes a cuatro años -diez en caso de ser en perjuicio de los imputados- para el testigo falso o reticente) ante la mirada fulminante de la Sra. Losito, pero la sangre no llega al río y la testigo, disculpada por el lapus por el Tribunal porque ese tema no forma parte de la causa, continúa su declaración, criticando que no se hayan utilizado guantes, y afirmando que se esa manera se puede contaminar una muestra, pero reconociendo que no sabe cómo.

El licenciado en criminalística Daniel Bled y el médico legista Claudio Scalamogna fueron los más formales del grupo, sobretodo el segundo que no hizo objeciones al trámite y afirmó haber realizado su trabajo conforme a las normas que lo rigen. Bled manifestó que el lacrado y empaquetado de las cajas con las muestras de restos óseos estuvieron bien hechas y , siendo un perito propuesto por los imputados se quejó de no haber podido trabajar en equipo con los profesionales del EAAF, con una dilatada trayectoria nacional e internacional en la identificación de los cuerpos nn de víctimas de crímenes de lesa humanidad .

Roberto Torrás, el barbado geólogo

Este hombre voluminoso y barbado, simpático, con apariencia de duende súper desarrollado, comenzó con un furcio: ante una pregunta introductoria al cuestionario realizada por el abogado defensor Pujol respondió: “Sí, señor fiscal!” ¡Fuerte y claro!, y las risas fueron totales.
Varias veces recalcó que “no habla pavadas” y con un leguaje super técnico y propensión a irse por las ramas contó que lo suyo fue el peritaje geológico en las “calicatas” (fosas) con un estudio “megascópico” ( con lupa, sin microscopio) para el análisis sedimentológico, la granulometría y un largo etcétera, de no haber sido re encauzado a la materia de análisis por la jueza. El geólogo opinó que en la tierra del lugar se verificaba una sucesión normal, concordante y sin modificiaciones de la constitución geológica”.

Como viene la mano, el único enfrentamiento de la Masacre es que el tiene lugar en la sala de audiencias durante los debates. Todos se tiran contra todos, Querella Vs. Defensa, Tribunal Vs. Fiscalía, Fiscalía Vs. Defensa o Querella-Fiscalía, etc., etc.
A veces descargan munición gruesa, otras tiritos, chicanitas que van y vienen.
¡“Usted con sus “aclaraciones” me vuelve loca! ¡Todo quiere aclarar, doctor!” fue el reto amigable de la presidenta del Tribunal al abogado Bosch después de que el querellante utilizara esa muletilla, junto con el pedido de “que conste”, los dos clásicos de este juicio.
El cruce más fuerte se dio después del cuarto intermedio post declaración de Elvira Venthey. El inefable abogado de la defensa Carlos Pujol” botoneó” al Fiscal Wiels Pinto : ¡“Coaccionó a la testigo!”, afirmó. Wiels Pinto encaró a la mujer en el pasillo que lleva a la sala, cerca del baño, una zona muy concurrida en ese momento, con agentes del SPF, gendarmes y familiares de víctimas e imputados. Contó que le pidió que le acercara las denuncias a las que se había referido, porque en su papel de fiscal tiene obligación de investigar. “Además, no existen las coacciones cuando el testigo finalizó su declaración”, aleccionó. “Pídalo en la audiencia”, le lanzó en plena cara la Jueza Yunnes. “Cuando yo quise hacerlo no me dejaron”, contragolpeó el fiscal. Pero la cosa quedó ahí. “Hoy están muy belicosos”, sentenció la jueza.

Comisión Provincial por la Memoria | Desarrollo: Juan Facundo Uferer Ferreyra