| Causa Caballero día 29

Se lo advirtió Cristino Nicolaides a Juan Carlos Goya, porque se había negado a entregarle un negocio familiar. Declararon además Ricardo Ilde y José Niveyro. El juicio se reanudará la próxima semana.

Por Marcos Salomón

Con tres de cuatro testigos presentes, continuó el juicio oral y público en el marco de la Causa Caballero, en una jornada marcadamente tranquila, tal como es la característica de este proceso judicial.Abrió el fuego Juan Carlos Goya, quien fue el testigo más locuaz. Lo siguió Miguel Niveyro, que vive en su Mercedes (Corrientes) natal, y para cerrar Ricardo Ilde, quienes no pasaron sobresaltos.

DETENCIÓN

A Goya lo detuvieron el 16 de junio de 1976 -seis días después de haber cumplido 20 años- en la vía pública, mientras va a abrir uno de los negocios familiares. Le rompen la cabeza pegándole con la culata de un revólver 4440.
De inmediato lo llevan a la Brigada de Investigaciones por Marcelo T. de Alvear (hoy Casa por la Memoria), donde pasa entre tres o cuatro de los peores meses de su vida. “Militaban en la Juventud y en la organización Montoneros. Me hago cargo de mi militancia, que fue lo que me llevó a la cárcel”, dijo.

EL CASO DE NORA

A Goya se le infectó el golpe en la cabeza recibido durante su detención. Para aliviarlo, José María Cardozo le pasó un trapo con alcohol por la zona putrefacta, haciendo que por la presión se le corriera la venda del preso político. Y de ese momento, el testigo no se olvidará nunca: “Veo a Nora Valladares desnuda, su sexo en sangre, del color y consistencia de una pulpa que compramos en carnicería. Atrás de ella, acomodándose el pantalón, (Gabino) Manader, que la acababa de violar”, narró. En la misma escena, el represor Silva Longhi sosteniendo al bebé de la mujer en una mano y la picana en otra. Luego, lo llevan al sótano, donde lo atan a una cama y lo picanean en los dientes, en el boca, en el ano, en los genitales. El cuerpo de Goya se hace un arco: “Entonces, uno de los torturadores me pegaba en el pecho, y todo volvía a comenzar”.

ENCUENTRO MILITAR DEL PRIMER TIPO…

En una oportunidad, el propio Jorge Larrateguy, jefe del Área Militar 233, fue a interrogar a Goya en la Brigada de Investigaciones, ya que varias personalidades habían pedido por su libertad:
-No entiendo por qué, siendo de una buena familia, se hizo peronista… interrogó el militar.
-Y yo no entiendo cómo, vistiendo el uniforme del Ejército del General San Martín, sea usted un semejante hijo de puta, respondió Goya.

PARTE II

En otra situación, Goya es sacado de la Brigada de Investigaciones para trasladarlo al cuartel de La Liguria. “Me llevan en un auto. En el mismo vehículo estaba Silvia Robles (presidenta del Instituto de Cultura)”. En el Regimiento lo esperaba nada más y nada menos que Cristino Nicolaides, jefe del II Cuerpo de Ejército. Durante ese encuentro, el militar le pide que “le entregue uno de los negocios familiares”, y así lograría la opción de salir del país.
Goya se negó. Nicolaides se enojó: “Estás muerto, pibe”. Más adelante, el querellante Mario Bosch pidió un examen de las secuelas de la tortura que le quedaron en distintas partes del cuerpo de Goya: brazos, piernas (por el ácido), pene (por la picana eléctrica).

SOLIDARIDAD Y MILITANCIA

Los dos últimos testigos del día fueron José Niveyro y Ricardo Ilde (Mario Arqueros se excusó por razones de salud). Niveyro fue detenido el 3 de noviembre de 1976, cuando estaba en su trabajo. Lo arrestan por haber sido solidario y dado asilo a Raúl María Caire (una de las víctimas de la Masacre). El testigo conoció a Caire cuando militó en la juventud universitaria, en su época de estudiante en Concordia (Entre Ríos), provincia de la que es oriundo Raúl y donde militó y de la que debió salir huyendo. En la Brigada conoció la tortura hacia su persona y la de los compañeros detenidos. De la Alcaidía de Resistencia se acuerda de la guardia dura de Octavio Ayala, secundado por Rubén Roldán, Oscar Galarza, Francisco Álvarez (todos imputados), Monzón, que torturaban a los presos políticos.
Cerró el día Ricardo Ilde, quien fue detenido en la esquina de Avenida Chaco (ex calle 8) y Arturo Illia (ex Antártida Argentina), cuando estaba con su novia. Entre sus ropas tenía un papel con el listado de los torturadores y lugares donde se torturaba en Resistencia, que debía entregar a un miembro de la Organización.
Lo descubren con el papel en la Brigada de Investigaciones, donde lo torturan. Cuando comenzaron los vejámenes a su novia, Ilde gritó que la chica era familia de policías, logrando salvarla. Pero él no tenía relaciones con la fuerza, por lo que fue sometido a todo tipo de torturas.

Comisión Provincial por la Memoria | Desarrollo: Juan Facundo Uferer Ferreyra