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SANTIAGO ALMADA – PESADILLA EN LA ALCAIDÍA

Con una voz modulada, como de locutor, el periodista residente en Republica Dominicana contó cómo se vivió la noche de la Masacre en su celda en la Alcaidía cerca del comedor donde los asesinados en la madrugada del 13 de diciembre fueron castigados durante toda la noche. Sin rodeos ni digresiones, dio una gráfica descripción de los hechos y su testimonio a veces bordeó el humor negro, por ejemplo cuando impostó la voz para decir las frases que esa noche gritaba Octavio Ayala, el jefe de la guardia más pesada y castigadora de la Alcaldía: “A estos extremistas subversivos hay que matarlos a todos”. Explicó que el régimen carcelario era durísimo, haciendo imposible cualquier tipo de resistencia. “La golpiza fue una cosa de pesadilla, identifiqué distintos tipos de ruidos provenientes de distintos tipos de golpes. Uno era como de tambor, calculo que debe haber sido un gomazo entre las costillas y la espalda de los presos”. Recordó la risa del Mono Monzón -feroz pegador-, los quejidos de los apaleados y las súplicas implorando piedad. Vio a un guardiacárcel de apellido Maidana arrastrando de los pelos a Luis Díaz. Maidana lo llevó al baño, para limpiarlo y regresar con él al comedor donde tenía lugar la paliza. El guardiacárcel era muy rubio y estaba totalmente traspirado por la energía con que castigaba a los detenidos.“Es una imagen que no se me va a borrar jamás de la memoria”. Contó que los golpes no pararon en ningún momento hasta la madrugada. Entonces pudo escuchar el ruido de unos motores afuera de la Alcaidía, y después silencio. A los pocos días su compañero de celda Hugo Barúa le comentó que a los que habían sido torturados en el comedor los habían matado en Margarita Belén.

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Comisión Provincial por la Memoria | Desarrollo: Juan Facundo Uferer Ferreyra